Claramente, en estas dos últimas entradas puede verse una reflexión acerca de la finitud y contingencia humana.
Me parece un acierto la elección de unos materiales tan fútiles y cercanos a la vez, que nos producen tanto placer y, al mismo tiempo, nos arrastran hacia la muerte. Todo ello, claro está, en un escenario tan bien escogido. Los libros, símbolo claro de la sabiduría perenne, que permanecen como espectadores atónitos dota de mayor patetismo a la obra.
Claramente, en estas dos últimas entradas puede verse una reflexión acerca de la finitud y contingencia humana.
ResponderEliminarMe parece un acierto la elección de unos materiales tan fútiles y cercanos a la vez, que nos producen tanto placer y, al mismo tiempo, nos arrastran hacia la muerte. Todo ello, claro está, en un escenario tan bien escogido. Los libros, símbolo claro de la sabiduría perenne, que permanecen como espectadores atónitos dota de mayor patetismo a la obra.
Una maravilla